Sangre mía
Este proyecto reúne una serie de piezas que parten de la idea del cuerpo en su máximo esplendor: caliente, rojo y latiendo. Cada pulso se convierte en un recordatorio de la vida que lo atraviesa, una fuerza constante que activa cada órgano y cada célula, y que nos conecta con nuestra dimensión más esencial.
En mi pueblo de Córdoba, la palabra “cariño” ha sido sustituida por “sangre”. Al cruzarte con alguien por la calle, es común escuchar: “¿Cómo estás, sangre mía?”. Esta expresión inspira el núcleo conceptual del proyecto, entendiendo que la sangre no es solo un fluido vital, sino también un símbolo de amor, pertenencia y comunidad. A través de estas piezas, exploro la sangre como un vínculo que va más allá de lo biológico: una forma de nombrar el afecto que nace desde dentro, desde las entrañas, y que nos une a los demás.
Seis anillos de cera, posteriormente electrofrmados y esmaltados a mano.
Imágenes del proceso